jueves, 28 de agosto de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “En la comunidad cristiana la división es un pecado grave”


Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 27 de agosto de 2014 en la Plaza de San Pedro.

Catequesis sobre la Iglesia, Una y Santa

Queridos hermanos y hermanas, buenos días

Cada vez que renovamos nuestra profesión de fe recitando el "Credo", afirmamos que la Iglesia es "una" y "santa". Es una, porque tiene su origen en Dios Trinidad, misterio de unidad y de plena comunión. La Iglesia también es santa, en cuanto que está fundada en Jesucristo, animada por su Espíritu Santo, colmada de su amor y de su salvación. Al mismo tiempo, sin embargo, está compuesta de pecadores, todos nosotros, pecadores que cada día experimentan las propias fragilidades y las propias miserias. Entonces, esta fe que profesamos nos empuja a la conversión, a tener la valentía de vivir cotidianamente la unidad y la santidad y si nosotros no estamos unidos, si no somos santos, ¡es porque no somos fieles a Jesús! Pero Él, Jesús, no nos deja solos, no abandona a su Iglesia. Él camina con nosotros, Él nos entiende. Entiende nuestras debilidades, nuestros pecados, nos perdona, siempre que nosotros nos dejemos perdonar. Él está siempre con nosotros, ayudándonos a ser menos pecadores, más santos, más unidos.

El primer consuelo nos viene del hecho que Jesús ha rezado mucho por la unidad de los discípulos. Es la oración de la Última Cena, Jesús ha pedido mucho: 'Padre, que sean una sola cosa'. Ha rezado por la unidad y lo ha hecho en la inminencia de la Pasión, cuando iba a ofrecer toda su vida por nosotros. Es eso a lo que estamos enviados continuamente a releer y meditar, en una de las páginas más intensas y conmovedoras del Evangelio de Juan, el capítulo diecisiete. ¡Que bonito es saber que el Señor, justo antes de morir, no se preocupó de sí mismo, sino que pensó en  nosotros! Y en su diálogo sincero con el Padre, ha rezado precisamente para que podamos ser una sola cosa con Él y entre nosotros. Con estas palabras, Jesús se ha hecho nuestro intercesor ante el Padre, para que podamos entrar también nosotros en la plena comunión de amor con Él; al mismo tiempo, nos confía a Él como su testamento espiritual, para que la unidad pueda convertirse cada vez más en la nota distintiva de nuestras comunidades cristianas y la respuesta más bella a quien nos pida razón de la esperanza que hay en nosotros.

"Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste". La Iglesia ha buscado desde el principio realizar este propósito que está tan en el corazón de Jesús. Los Hechos de los Apóstoles nos recuerdan que los primeros cristianos se distinguían por el hecho de tener "un solo corazón y una sola alma"; el apóstol Pablo, después, exhortaba a sus comunidades a no olvidar que son  "un solo cuerpo". La experiencia, sin embargo, nos dice que son muchos los pecados contra la unidad. Y no pensamos solo a las grandes herejías, los cismas, pensamos a faltas muy comunes en nuestras comunidades, en pecados "parroquiales", a esos pecados en las parroquias. A veces, de hecho, nuestras parroquias, llamadas a ser lugares de compartir y de comunión, están tristemente marcadas por envidias, celos, antipatías... Y el chismorreo está a mano de todos. ¡Cuánto se chismorrea en las parroquias! Esto no es bueno. Por ejemplo, cuando alguien es elegido presidente de tal asociación, se chismorrea contra él. Y si otra es elegida presidenta de la catequesis, las otras chismorrean contra ella. Pero, esta no es la Iglesia. Esto no se debe hacer, ¡no debemos hacerlo! No os digo que os cortéis la lenga, tanto no. Pero pedid a Dios que dé la gracia de no hacerlo.

¡Esto es humano, sí, pero no es cristiano! Esto sucede cuando apuntamos hacia los primeros puestos; cuando nos ponemos a nosotros mismos en el centro, con nuestras ambiciones personales y nuestras formas de ver las cosas, y juzgamos a los otros; cuando miramos a los defectos de los hermanos, en vez de a sus dones; cuando damos más peso a lo que nos divide, en vez de a lo que nos reúne.

 Una vez, en la otra diócesis que tenía antes, escuché un comentario interesante y bonito. Se hablaba de una anciana que toda la vida había trabajado en la parroquia, y una persona que la conocía bien, dijo: 'Esta mujer no ha hablado nunca mal, nunca ha chismorreado, siempre era una sonrisa'. ¡Una mujer así puede ser canonizada mañana! Este es un bonito ejemplo. Y si miramos a la historia de la Iglesia, cuántas divisiones entre nosotros cristianos. También ahora estamos divididos.

También en la historia, los cristianos hemos hecho la guerra entre nosotros por divisiones teológicas. Pensemos en la de los 30 años. Pero, esto no es cristiano. Debemos trabajar también por la unidad de todos los cristianos, ir por el camino de la unidad que es el que Jesús quiere y por el que ha rezado.

Frente a todo esto, debemos hacer seriamente un examen de conciencia. En una comunidad cristiana, la división es uno de los pecados más graves, porque la hace signo no de la obra de Dios, sino de la del diablo, el cual es por definición el que separa, que rompe las relaciones, que insinúa prejuicios... La división en una comunidad cristiana, ya sea una escuela, una parroquia o una asociación, es un pecado gravísimo, porque es obra del demonio. Dios, sin embargo, quiere que crezcamos en nuestra capacidad de acogernos, de perdonarnos, de querernos, para parecernos cada vez más a Él que es comunión y amor.  En esto está la santidad de la Iglesia: en el reconocer a imagen de Dios, colmada de su misericordia y de su gracia.

Queridos amigos, hagamos resonar en nuestro corazón estas palabras de Jesús: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Pidamos sinceramente perdón por todas las veces en la que hemos sido ocasión de división o de incomprensión dentro de nuestras comunidades, aún sabiendo que no se llega a la comunión sino a través de una continua conversión. ¿Qué es la conversión? Es pedir al Señor la gracia de no hablar mal, de no criticar, de no chismorrear, de querer a todos. Es una gracia que el Señor nos da. Esto es convertir el corazón.  Y pidamos que el tejido cotidiano de nuestras relaciones pueda convertirse en un reflejo cada vez más bonito y feliz de la relación entre Jesús y el Padre.

miércoles, 27 de agosto de 2014

MIS LIBROS: Presentación de: "Brochero, el discípulo misionero” en San Martín, Mendoza


Agradezco al Sr Intendente de General San Martín, Mendoza,
Sr. Jorge Omar Gimenez por propiciar y organizar a través de la
 Subsecretaría de Desarrollo Humano mi presentación en mi ciudad natal.

Agradezco a la Sra. Laura Carbonari, Periodista - Conductora de Radio y Televisión - 
Productora y Directora de  Documentales Institucionales y para televisión internacional, 
la delicadeza de aceptar la invitación para ser la presentadora del evento de esta noche. 

martes, 26 de agosto de 2014

FE Y VIDA: Papa Francisco pide el fin de “violencia sin sentido” en mensaje leído durante Misa por James Foley


Durante la Misa celebrada en memoria de James Foley, el periodista decapitado por el Estado Islámico (ISIS), fue leído el mensaje de condolencias del Papa Francisco que pidió orar por el fin de la violencia sin sentido y por la paz y reconciliación “entre todos los miembros de la familia humana”.

"El Santo Padre, profundamente entristecido por la muerte de James Wright Foley, pide amablemente transmitir sus condolencias personales y la seguridad de su cercanía en la oración a los seres queridos de James”, expresa el mensaje enviado por el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin; al Obispo de Rockeville Centre, Mons. William Francis Murphy.

En el texto, se señala que el Papa “encomienda a James a la misericordia amorosa de Dios nuestro Padre y se une a todos los que le lloran en la oración por el fin de la violencia sin sentido y el amanecer de la reconciliación y la paz entre todos los miembros de la familia humana”.

Finalmente, Francisco invoca sobre la familia de Foley y a sus amigos y colegas “el consuelo y la fuerza nacida de nuestra esperanza en la resurrección de Cristo”. El mensaje del Papa fue leído durante la Misa celebrada en la iglesia de Nuestra Señora del Santo Rosario en Rochester, New Hampshire.

Por su parte, el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, confirmó que la semana pasada el Papa Francisco hizo una llamada telefónica a los padres de James, Diane y John Foley, para expresarles personalmente sus condolencias.

El 19 de agosto, los extremistas del Estado Islámico pusieron en línea un video titulado “Un mensaje para América”, en el cual muestran la decapitación de Foley, quien desapareció en Siria en el 2012, y afirmaron que la ejecución es por los ataques aéreos que realiza Estados Unidos contra objetivos del ISIS en Irak. Además, advirtieron que tienen secuestrado a otro periodista estadounidense, Steven Joel Sotloff y que su vida depende de las acciones del presidente Barack Obama.

lunes, 25 de agosto de 2014

FAMILIA: El récord Ginness del matrimonio más longevo: Herbert y Zelmyra Fisher de Carolina del Norte juntos durante 87 años


(Zenit.org) - En tiempos en los que los divorcios crecen, se ataca a la familia y se presiones para cambiar el matrimonio entre hombre y mujer, calienta el corazón descubrir que la lista de los Ginness  está también el de una pareja que ha vivido juntos en matrimonio durante 87 años.

Se trata de Herbert y Zelmyra Fisher de Carolina del Norte (USA), casados en 1924. Herbert nació en 1905 y Zelmyra en 1907. Volvieron a la casa del Señor a la edad de 105 años: él en el 2010, ella en 2013.

En 87 años de matrimonio vieron a su familia crecer: 5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y un tatara nieto. Sobre la historia, vale la pena destacar la reflexión hecha por la web de Religión en Libertad que ha escrito: "Una cierta ideología difundida en el mundo moderno querría demostrar que estar juntos en matrimonio durante muchos años es aburrido y una solemne tontería. Sin embargo, si le preguntas a los que viven esta experiencia se descubre que el matrimonio entre dos personas, a pesar de las mil dificultades, es objeto de consuelo, alegría, amor. Y sufre mucho más quien por alguna razón o la desgracia pierde la familia".

Durante su vida, Herbert y Zelmyra vivieron casos dramáticos, una guerra mundial, y muchas guerras combatidas por su país. Han tenido que enfrentar problemas, dificultades cotidianas, sufrimientos. Pero lo han hecho siempre juntos, encontrando en su unión y en la fe cristiana la fuerza para afrontar todo de la mejor forma.

Los dos cónyuges contaron su experiencia en una entrevista difundida en la red. A la pregunta sobre cuál fue la razón que lo convenció para pasar su vida junto a Zelmyra, Herbert afirmó: "Cada día que pasaba nuestra relación ha sido más sólida y segura. El divorcio nunca ha sido una opción, o incluso un pensamiento". "¿Cómo supo que su cónyuge era el adecuado para usted?", le preguntan. Y responde: "Crecimos juntos y éramos los mejores amigos antes de casarnos. Un amigo es para toda la vida; nuestro matrimonio ha durado toda una vida".

Y en esta vida no hay ningún arrepentimiento. De hecho, cuando el periodista pregunta a Herbert si hay algo que hubiera hecho de manera diferente tras más de 80 años de matrimonio, él responde: "no cambiaría nada. No hay ningún secreto en nuestro matrimonio. Hemos hecho lo que necesitaba uno del otro y nuestra familia". Asimismo, indicó que el mejor consejo que ha recibido para el matrimonio es "el respeto, el apoyo y la comunicación entre sí. Sé fiel, honesto y auténtico. Ama a los demás con todo tu corazón".

Por su parte, Zelmyra  aconsejó a quien trata de mantener la fe en que el hombre perfecto está ahí fuera: "¡El mío estaba a la vuelta de la esquina! Nunca está demasiado lejos, por lo que debe mantener la fe. Cuando lo conozca, lo sabrá". Además, añadió que los atributos más importantes de un buen esposo son "un gran trabajador y un buen proveedor. La década de 1920 fue dura, pero Herbert quería siempre lo mejor para nosotros. Me casé con un hombre bueno".

Ambos hablaron de su mejor recuerdo de San Valentín. Zelmyra contó una ocasión en concreto: "Cocino la cena todos los días. Herbert salió del trabajo temprano y me sorprendió: nos preparó la cena. ¡Él es un muy buen cocinero!" Y Herbert añadió: "le dije que le iba a preparar la cena y que podía relajarse. La expresión de su cara y el plato limpio me hizo feliz".

Ambos coincidían en que el mejor recuerdo de su matrimonio es su legado "5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y 1 tatara nieto". También destacaron que ahora que "los hijos han crecido por lo que ahora podemos hablar más. Podemos disfrutar juntos de nuestro tiempo en el porche o en nuestras mecedoras".

Herbert recordó una etapa difícil del matrimonio "estuvimos separados dos meses cuando Zelmyra estuvo en el hospital con nuestro quinto hijo. Fue el momento más difícil de mi vida. La madre de Zelmyra me ayudó con la casa y los otros niños, de lo contrario habría perdido la cabeza".

De este modo, el matrimonio da un consejo sobre cómo afrontar un mal día en la pareja: "recordar que el matrimonio no es un concurso y nunca hay que mantener una puntuación. Dios nos ha puesto a los dos juntos en el mismo equipo para ganar". Al preguntarles si "luchar es importante", respondieron que "¡Nunca físicamente! Está bien no estar de acuerdo y luchar por lo que realmente importa. ¡Pero hay que aprender a doblar, no a romper!"

Para finalizar, una clave más sobre su matrimonio: hay algo que tienen en común y transciende todo lo demás: "los dos somos cristianos y creemos en Dios. El matrimonio es un compromiso con el Señor. Nosotros rezamos con él y por los demás todos los días".

jueves, 21 de agosto de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “Cristo no anula las culturas, no elimina lo que es bueno, sino que lo lleva adelante, a cumplimiento”


Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 20 de agosto de 2014 en la Plaza de San Pedro.

Francisco recuerda su viaje apostólico a Corea

Queridos hermanos y hermanas, en los días pasados he realizado un viaje apostólico a Corea y hoy, junto a vosotros, doy gracias al Señor por este gran don. He podido visitar una Iglesia joven y dinámica, fundada en el testimonio de los mártires y animada por el espíritu misionero, en un país donde se encuentran antiguas culturas asiáticas y la perenne novedad del Evangelio, se encuentran a las dos.

Deseo nuevamente expresar mi gratitud a los queridos hermanos obispos de Corea, a la señora presidenta de la República, a las otras autoridades y a todos aquellos que han colaborado con mi visita. El significado de este viaje apostólico se puede condensar en tres palabras: memoria, esperanza, testimonio.

La República de Corea es un país que ha tenido un notable y rápido desarrollo económico. Sus habitantes son grandes trabajadores, disciplinados, ordenados, y deben mantener la fuerza hereditaria de sus antepasados.

En esta situación, la Iglesia es custodia de la memoria y de la esperanza: es una familia espiritual en la que los adultos transmiten a los jóvenes la antorcha de la fe recibida por los ancianos; la memoria de los testigos del pasado se convierte en nuevo testimonio en el presente y esperaza de futuro. En esta perspectiva se pueden leer los dos eventos principales de este viaje: la beatificación de 124 mártires coreanos, que se añaden a los que ya canonizó hace 30 años san Juan Pablo II; y el encuentro con los jóvenes, en ocasión de la Sexta Jornada Asiática de la Juventud.

El joven es siempre una persona buscando algo por lo que valga la pena vivir, y el mártir da testimonio de algo. Es más, de Alguno por el que vale la pena dar la vida. Esta realidad es el amor, es Dios que ha tomado carne en Jesús, el Testigo del Padre. En los dos momentos del viaje dedicados a los jóvenes, el Espíritu del Señor Resucitado nos ha llenado de alegría y de esperanza, ¡que los jóvenes llevarán en sus diferentes países y que harán tanto bien!

La Iglesia en Corea custodia también la memoria del rol primario que tuvieron los laicos ya sean en los albores de la fe, como en la obra de evangelización. En esta tierra, de hecho, la comunidad cristiana no ha sido fundada por misioneros, sino de un grupo de jóvenes coreanos de la segunda mitad del 1700, quienes quedaron fascinados por algunos textos cristianos, los estudiaron a fondo y lo eligieron como regla de vida. Uno de ellos fue enviado a Pekín para recibir el Bautismo y después, este laico, bautizó a su vez a sus compañeros. De ese primer núcleo se desarrolló una gran comunidad, que desde el inicio y durante casi un siglo sufrió violentas persecuciones, con miles de mártires. Por tanto, la Iglesia en Corea está fundada en la fe, en el compromiso misionero y el martirio de los fieles laicos.

Los primeros cristianos coreanos tomaron como modelo a la comunidad apostólica de Jerusalén, practicando el amor fraterno que supera cualquier diferencia social. Por eso he animado a los cristianos de hoy a que sean generosos en el compartir con los más pobres y los excluidos, según el Evangelio de Mateo en el capítulo 25: "Todo lo que habéis hecho a uno de estos mis hermanos pequeños, me lo habéis hecho a mí".

Queridos hermanos, en la historia de la fe que se desarrolla en Corea se ve como Cristo no anula las culturas, Cristo no anula las culturas, no suprime el camino de los pueblos que atraviesan los siglos y los milenios buscando la verdad y practican el amor por Dios al prójimo. Cristo no elimina lo que es bueno, sino que lo lleva adelante, a cumplimiento.

Lo que sin embargo combate Cristo y derrota es al maligno, que siembra cizaña entre hombre y hombre, entre pueblo y pueblo; que genera exclusión a causa de la idolatría del dinero; que siembra el veneno de la nada en los corazones de los jóvenes. Esto sí, Jesucristo lo ha combatido y lo ha vencido con su sacrificio de amor. Y si permanecemos en Él, en su amor, también nosotros, como mártires, podemos vivir y dar testimonio de su victoria. Con esta fe hemos rezado, y también ahora rezamos para que todos los hijos de la tierra coreana, que sufren las consecuencias de guerras y divisiones, puedan cumplir un camino de fraternidad y reconciliación.

Este viaje ha sido iluminado por la fiesta de la Asunción de María. Desde lo alto, donde reina con Cristo, la Madre de la Iglesia acompaña el camino del pueblo de Dios, sostiene en los momentos de mayor cansancio, conforta a cuantos están en la prueba y tiene abierto el horizonte de la esperanza. Por su materna intercesión, el Señor bendiga siempre al pueblo coreano, les done paz y prosperidad; y bendiga la Iglesia que vive en esa tierra, para que sea siempre fecunda y llena de la alegría del Evangelio.

Gracias.

miércoles, 13 de agosto de 2014

MIS LIBROS: Se presentó el libro “Brochero, el discípulo misionero” del Padre José Medina

Intendente de la ciudad, C.P.N. Mario Raúl Merlo

Las regalías por la autoría de las obras literarias son íntegramente donadas a Caritas

La semana pasada en el Salón Azul de la Municipalidad de Villa Mercedes, se realizó la presentación del Libro “Brochero, el discípulo misionero”, obra del Padre José Medina. Participaron de la velada el Intendente de la ciudad, C.P.N. Mario Raúl Merlo, el Jefe de Gabinete Lic. Rubens Olguín, la Secretaria  General Viviana de Rose, Sacerdotes, funcionarios y público en general.

Esta es la séptima producción de quien además de Sacerdote, es periodista y comunicador y  se centra en la figura del emblemático cura José Gabriel Brochero, recientemente beatificado. El libro del padre Medina repasa la biografía del Sacerdote y relata todo el proceso hasta el nombramiento del Sumo Pontífice. Cabe destacar que las regalías por la autoría de las obras literarias son íntegramente donadas a Caritas. El Intendente hizo entrega al Padre Medina, de un recordatorio con el escudo de la Ciudad de Villa Mercedes.

Link permanente de la noticia:

MIS LIBROS: Los sanjuaninos, interesados en la vida y obra de Brochero


Buenos Aires, 11 de agosto de 2014 (AICA - AGENCIA INFORMATIVA CATÓLICA ARGENTINA): Interesados en difundir la vida y obra del Cura Gaucho, la arquidiócesis de San Juan de Cuyo invitó al presbítero José Medina a dar una conferencia el miércoles 6 de agosto en la iglesia catedral de San Juan Bautista, donde se explayó sobre la vida del beato José Gabriel del Rosario Brochero y su reciente libro, en el que narra la vida del evangelizador de las sierras cordobesas.

Recientemente, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Alfonso Delgado, constituyó un tribunal eclesiástico para el estudio de un supuesto milagro atribuido a la intercesión del beato. Se trata de un cuerpo canónico que se está estudiando y recopilando datos sobre una posible curación extraordinaria de un joven que reside en la provincia, y cuyos datos son mantenidos en reserva. Desde el conocimiento de los hechos, muchos sanjuaninos se han visto interesados en conocer más sobre Brochero.

El párroco de la catedral, presbítero Rómulo Cámpora, presentó al padre Medina, que es sacerdote diocesano de Avellaneda-Lanús. El invitado habló sobre la vida del ejemplar sacerdote basándose en los datos que reúne en su último libro, “Brochero, el discípulo misionero”. De forma amena y apoyado en imágenes, narró distintas facetas de la vida del Cura Gaucho.

El reciente libro del padre Medina describe la vida de José Gabriel Brochero, especialmente su devoción mariana, y también ofrece una novena, un Vía Crucis y distintas oraciones con sus respectivas intenciones.

En el prólogo de la obra, el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, asegura que “este libro nos ayuda a entrar en el misticismo real de este hombre que vivió su fe enraizada en la propia vida”.

“Se supo elegido por el Señor y fue totalmente fiel a Él en el cuidado de su pueblo. Estoy convencido de que este libro será de mucha utilidad para conocer y tomar conciencia de que nuestra fe crea responsabilidad y de que no podemos hacer gala de dividirla: la debemos sentir y realizar en nuestras obras, como el Cura Gaucho”, informó.

jueves, 7 de agosto de 2014

MIS LIBROS: La serie de presentaciones en Argentina de “Brochero, el discípulo misionero” es noticia en AICA


Buenos Aires, 6 de agosto de 2014 (AICA - AGENCIA INFORMATIVA CATÓLICA ARGENTINA): El 14 de septiembre de 2013 -dentro de un mes se cumplirá un año-, fue beatificado en Cruz del Eje José Gabriel del Rosario Brochero, conocido como el Cura Brochero, o el Cura Gaucho. Con ese motivo numerosos autores escribieron libros con los más variados títulos, en los que desarrollaron diversos aspectos de la vida del beato Brochero. Fue una oleada de ediciones en la que participaron editoriales nacionales y extranjeras.

Parecía haberse agotado el tema, pero no. Ahora la editorial Bonum acaba de dar a luz un nuevo libro: “Brochero, el discípulo misionero”, del presbítero José Antonio Medina, que incursiona en la vida y pensamientos del Beato y contiene textos del papa Francisco. Pero lo original del libro es que puede utilizarse como un devocionario brocheriano, con una Novena, el viacrucis y 12 oraciones “al querido cura Brochero”.

Según el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, que prologa la obra del padre Medina, Brochero, el discípulo misionero, está inspirado en el Documento conclusivo de Aparecida, donde sin hablar de Brochero, pero explicando cómo debe ser el verdadero discipulado en nuestros tiempos, nos presenta la mejor definición de nuestro Cura Gaucho. Allí se nos explica que la tarea esencial de la evangelización incluye la opción preferencial por los pobres. Por eso el discípulo misionero ha de ser un hombre o una mujer que hace visible el amor misericordioso del Padre, especialmente a los pobres y pecadores. ¿Se podría exponer con mejores palabras el auténtico perfil del Cura Brochero como discípulo misionero? Ciertamente que no, en ellas está una de las grandes intuiciones y afirmaciones de Aparecida.

El autor

José Antonio Medina, de 51 años, es un sacerdote argentino nacido en Mendoza, que actualmente reside en la diócesis de Cádiz y Ceuta, España, donde es el director espiritual del Seminario Mayor Diocesano "San Bartolomé", y tiene a su cargo programas de evangelización en Cadena Cope y Radio María España.

En la Argentina fue párroco en las diócesis de San Luis y Avellaneda-Lanús. En esta última fue delegado de prensa y difusión y en 2003 fue nombrado secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social.

Realizador de programas en radio y televisión, publicó siete libros entre ellos “Benedicto XVI, el Papa del Nuevo Milenio” y “Francisco, el Papa de todos”.

Presentación de "Brochero, el discípulo misionero"

La editorial Bonum anunció que el libro del padre Medina será presentado hoy, miércoles 6 de agosto a las 17.30 en la catedral de San Juan (Rivadavia 46, San Juan); el viernes 8, a las 20, en el Salón Azul “Eduardo Costanzo” de la municipalidad de Villa Mercedes, San Luis; el jueves 14 de agosto, a las 20.30, la presentación será en la parroquia San Benito Abad (Villanueva 905, Buenos Aires), a beneficio de Cáritas parroquial; el sábado 23 de agosto, a las 20.30, será en el aula magna de la Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (Bernardo de Irigoyen 375, San Rafael, Mendoza); y el jueves 28 de agosto, a las 21, el libro será presentado en la Casa de la Cultura (9 de Julio y Sarmiento, San Martín, Mendoza).

Por último Editorial Bonum presentará otro libro del padre Medina: "Francisco, el Papa de todos", el martes 12 de agosto, a las 19.30, en la parroquia Nuestra Señora de La Rábida (Av. Belgrano 1502, Buenos Aires), a beneficio de Cáritas Parroquial.

Informes: Editorial Bonum, Corrientes 6687 (1427) BUENOS AIRES, Tel: (011) 4554-1414;  www.editorialbonum.com.ar     

Link permanente en AICA: 

domingo, 3 de agosto de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: Jesucristo nos necesita para seguir repartiendo el pan a los hambrientos


18º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Evangelio: Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.

Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que, vayan a las aldeas y se compren de comer». Jesús les replicó: «No hace falta qué vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor.


“Señor, los ojos de todos te están aguardando; tú les das la comida a su tiempo” (Sal 144, 15).

Queridos amigos y hermanos del blog: el hambre es un azote mundial. En muchos lugares del mundo, millones de personas viven en un estado miserable. El amor de Dios quiere saciar todo el hambre del mundo con la dignidad de ser Hijos. En este 18º domingo durante el año, Jesús multiplica el pan, un hecho milagroso cargado de simbolismo. Los cristianos estamos llamados a responder a una sugestiva palabra del Señor: “Dadles vosotros de comer”.

El tema de la Providencia que se inclina con amor hacia las necesidades del hombre asoma en la liturgia del día. El punto de partida es un trozo de Isaías (55, 1-3) que contiene la apremiante invitación divina dirigida a los hebreos desterrados en Babilonia para que no demoren en volver a la patria por miedo a encontrarse en estrecheces. Dios proveerá largamente sus necesidades: “Oíd, sedientos todos, acudid por agua también los que no tenéis dinero: Venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y leche de balde” (ib 1). Pero más allá de la comida y la bebida material es fácil presentir los bienes mesiánicos, que con frecuencia en el Antiguo Testamento se simbolizan en la abundancia de agua, vino, leche y manteca.

Esto queda más claro aún en los versículos siguientes: “Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David” (ib 3). Sí, Dios provee a las necesidades materiales de los hombres, pero mucho más a las espirituales; y ésta es la gran promesa reservada a los que, escuchando su invitación, acuden a él: Dios establecerá con ellos una alianza eterna que tendrá su cumplimiento en Jesús, el Mesías.

El Evangelio del día (Mt 14, 13-21), es un cuadro sumamente pintoresco, presenta la realización de la promesa. Jesús, desembarcando en lugar solitario, se ve rodeado de una turba de gente pobre que lo ha seguido hasta allí llevando consigo a los enfermos con la secreta esperanza de hallar en él la comprensión y el socorro que tanto necesitan. Al Señor “le dio lástima y curó a los enfermos” (ib 14). Los cura sin que se lo pidan, porque llevar hasta aquel lugar alejado a los enfermos es una oración y una tácita expresión de fe.

Entretanto atardece y los discípulos le dicen preocupados: “Estamos en despoblado y es muy tarde; despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer” (ib 15). Para ellos era el modo más sencillo y natural de remediar el hambre de toda esa gente; pero Jesús tiene otro mucho más sencillo y caritativo, que sólo él está en situación de facilitar. No mandar a comprar, sino proveer personalmente; y así los discípulos oyen que les dice: “dadles vosotros de comer” (ib 16). Sólo tienen cinco panes y dos peces; que los entreguen a Jesús y verán cómo producen no el ciento, sino el mil por uno: “pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos” (ib 19-20). Aunque el hombre, por su limitación y pobreza, pueda hacer poco en favor de sus hermanos, Dios quiere que esto poco lo haga enteramente y con todo el corazón: él se ocupará de multiplicarlo.

La esperanza de la turba que había seguido a Cristo olvidada del hambre no quedó fallida; se realizó para ella la palabra de Isaías: “comprad y comed sin pagar”; y no sólo en sentido material, porque Jesús al mismo tiempo que multiplicaba los panes para alimentar los cuerpos, dispensaba su palabra para alimentar los espíritus. El que sigue resueltamente a Cristo halla en el él todo lo que precisa para la vida terrena y para la eterna. Pero hay que seguirlo con fe inquebrantable, apoyado en la certeza de su amor infinito. Entonces se comprende el grito apasionado del Apóstol: “¿Quién podrá apartarme del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?” (Rm 8, 35 – segunda lectura). Ni las adversidades de la vida personal, ni los trabajos afrontados por el apostolado podrán arrancar al discípulo de su Maestro, porque está convencido de que en su amor hallará la fortaleza para vencer cualquier dificultad.

“Jesús, que aprendamos también nosotros a permanecer junto a ti, pero no porque hayamos de recibir dones sensibles… Que busquemos el pan celestial y, recibido éste, que desechemos de nosotros toda preocupación mundana y terrena. Porque si aquellas muchedumbres abandonaron casa y ciudades y parientes, todo en una palabra, y siguieron al Señor hasta el desierto y, a despecho de la fuerza del hambre, no se apartaron de él, cuánta mayor filosofía hemos de mostrar nosotros, que nos acercamos a una mesa divina, y cómo hemos de amar lo espiritual y sólo después de lo espiritual buscar lo sensible…

Que amemos los grandes bienes del espíritu, tú nos darás también los otros por añadidura… Que no pongamos nuestro principal empeño y afán en los bienes temporales; pensemos más bien que su posesión o su ausencia es cosa diferente…; que aprendamos el oficio de emplear debidamente la riqueza y a dar limosna a los necesitados… El maestro que nos enseña este arte eres tú mismo, Cristo, y tu Padre: “Sed misericordiosos -dices- como vuestro Padre celestial es misericordioso” ¿Cuál es el fin de este arte? El fin es el cielo y los bienes del cielo: aquella gloria inefable, aquellos espirituales lechos, aquellas lámparas espléndidas, aquella vida para siempre en tu compañía, oh Esposo, y todo lo demás que ni la palabra ni la inteligencia pueden representar” (San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 49, 3. 4).

“Dadles vosotros de comer”, nos ha dicho Jesús. Hermanos: hoy el banquete de la Palabra y de la Eucaristía cobra un significado especial: nos recuerda nuestro compromiso de dar de comer a los hambrientos del cuerpo y del espíritu.

Con mi bendición.
Padre José Medina

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 18º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo A


viernes, 1 de agosto de 2014

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de AGOSTO de 2014

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de agosto de 2014 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN GENERAL para AGOSTO 2014 es: “Para que los refugiados, obligados a abandonar sus casas, sean acogidos con generosidad y sean respetados en sus derechos”.

COMENTARIO PASTORAL: En el forastero encontramos a Dios: abrir las puertas al forastero significa darle la bienvenida a El: Fui un forastero y tú me recibiste (Mt. 25.35)

Una y otra vez somos testigos de actos de hospitalidad generosa con los refugiados: los tunesisnos abrieron sus hogares y compartieron lo poco que tenían con aquellos que escapaban de la violencia en Libia. En Togo, muchos de los que buscaban asilo huyeron de la violencia en Costa de Marfil y se alojaron con familias de acogida. En Francia, la red “Welcome” es un ejemplo de hospitalidad en acción: se trata de familias y comunidades religiosas que ofrecen un hogar temporario para alojar a los asilados.

Sin embargo, la actitud habitual hacia los que buscan asilo y los refugiados es bastante hostil: se los percibe como una competencia desagradable en el trabajo, para la obtención de tierras y bienes públicos, como criminales y aún como amenaza para el bien común o la seguridad nacional.

Los Estados han hecho por años un esfuerzo para cerrar sus fronteras a los inmigrantes “no queridos”. En consecuencia, hombres, mujeres y niños con necesidades urgentes de protección fueron devueltos a países donde están en peligro de sufrir hambre, violencia o violación de los derechos humanos. Muchos también terminaron en centros de detención.

La hospitalidad es ese valor profundamente humano y cristiano que reconoce el llamado que hace alguien, no porque él o ella sean miembros de mi familia o de mi comunidad, o de mi raza o de mi fe, sino simplemente porque él o ella es un ser humano que merece respeto y ser bienvenido. Las Escrituras tanto cristiana como judía enfatizan la importancia de la hospitalidad con los extanjeros. Aquellos que la practican son recompensados: A Abraham le fue dado un hijo por su hospitalidad (Gen, 18,1-10; 19,1-3). Por lo tanto, no se olviden de mostrar su hospitalidad a los forasteros, porque haciéndolo algunas personas han mostrado la hospitalidad con ángeles desconocidos (Hebr. 13,2).

También en otras civilizaciones y religiones la hospitalidad es un valor central. El Corán le pide a los musulmanes “que sean amables….con el vecino que es un pariente, y con el vecino que es un extranjero,…y con el viajero” (4.36). Para los Pashtuns, la hospitalidad es uno de los diez principios que forman el mayor componente de su código ético (Pashtunwali). La hospitalidad tiene también un gran valor en la escritura budista: el Dhamma-pada (Un compendio de enseñanzas budistas) propone una vida de donaciones generosas para derrotar el sufrimiento causado por el deseo y la ansiedad. En el hinduismo, el Taittiriya Upanishad propone una forma de hospitalidad que da la bienvenida a los huéspedes como si fueran divinos. Y en el judaísmo, “mostrar hospitalidad a los invitados se considera una mitzvah (precepto). Cuando uno se entera que hay extranjeros que tienen hambre o necesitan un lugar de descanso, la hospitalidad se transforma en una obligación legal. Algunos rabinos consideran el acoger a los extranjeros como una parte del dar amor con bondad, un punto fundacional de la tradición judía.

La hospitalidad no consiste en ir a los lugares donde están los refugiados, para estar con ellos y ayudarlos allí. Es primero y principalmente permitirles venir a donde nosotros estamos. Hospitalidad es crear un lugar seguro donde anfitrión e invitado puedan experimentar confianza, aceptación mutua, donde sea posible un íntimo conocimiento mutuo. Ofrecer hospitalidad significa reconocer al individuo, no ser tratado como un número anónimo, sino ser reconocido con “el derecho a tener derechos”. Por lo tanto, no es solamente una práctica doméstica. Tiene también una importante dimensión política: es un reto no sólo para los individuos sino para todas las sociedades y estados.

Amaya Valcárcel
Directora de Advocacy Servicio Jesuita a Refugiados, Roma



La INTENCIÓN MISIONERA para AGOSTO 2014 es: 
“Para que los cristianos en Oceanía anuncien con alegría la fe a todos los pueblos del continente”.


COMENTARIO PASTORAL: La fe es un don y una tarea. Los habitantes de Oceanía han sido bendecidos con el don de la fe que los primeros misioneros llevaron a los países insulares ya en el siglo XVI. La población de las islas escuchó y aceptó el Evangelio. Ciudadanos de las innumerables islas abrazaron la Buena Noticia en su vida diaria. Misioneros notables como San Pedro Chanel, el Beato Diego Luis de San Vitores y, más recientemente, San Pedro Calungsod, martirizado en Guam, contribuyeron al desarrollo espiritual de las gentes.

La tarea ininterrumpida de anunciar la fe a todo el pueblo de las Islas del Pacífico se sigue haciendo con brío, pero no sin retos y dificultades, especialmente en esta época en que los valores mundanos siguen inficionando la vida espiritual de muchas personas. En Oceanía, ya no son fáciles ni el mantenimiento de los valores tradicionales de la familia ni la formación continuada en la fe tanto de los jóvenes como de los mayores.

En su Exhortación Apostólica La Iglesia en Oceanía, del 2001, el Beato Papa Juan Pablo II ya reconocía esta realidad en dicha región:

"Con todo, la modernización tiene también efectos negativos en la región, donde las
sociedades tradicionales tienen que luchar para mantener su identidad, mientras se ponen encontacto con las sociedades occidentales secularizadas y urbanizadas, y con la creciente influencia cultural de los inmigrantes asiáticos. Los obispos nos han hablado, por ejemplo, de una disminución gradual del sentido religioso natural que ha dado lugar a la desorientación en la vida y la conciencia moral de las personas".

Esto es hoy más cierto aún que cuando el Papa Juan Pablo II publicó esta carta.

¿Cómo responder a esto? Una manera es afianzando la fe. Otro aspecto, también
importante, es alcanzar un sentido de apertura que permita asumir los dones que nos aportan los inmigrantes y nuevos miembros de la comunidad, sin perder la identidad y rica herencia cultural que nos es propia.

Por último, el papel de los catequistas, el clero, los religiosos, y todos los bautizados es muy importante para llegar a todos los pueblos de la región, y ayudarles a tomar decisiones morales que sean buenas, sólidas y maduras. Dar testimonio de una vida vivida de acuerdo con los valores del Evangelio es la forma más eficaz de llegar a los demás, ya que es mediante la acción que uno puede "anunciar la fe con alegría ", y eficazmente, a todos los pueblos.

P. Ryan Jimenez
Administrador Apostólico Diócesis Católica de las Islas Marianas, Oceanía